Simplemente quiero ser feliz

"Simplemente quiero ser feliz". ¿Te suena está frase? Quizás las expectativas no te permiten ver la verdadera felicidad. ¡La encontrarás cerca!

¡Ay, esta felicidad! Nos mantiene ocupados y por eso la buscamos en cada lugar, en cada palabra, en cada mirada. Pero es tan esquiva que cada vez que creemos que nos estamos acercando, se nos escapa entre los dedos. Desde mi punto de vista creo que le damos demasiado crédito a la felicidad. ¿Qué es para ti la felicidad realmente? Una de las definiciones más aceptadas es la que asegura que es una emoción que se produce cuando creemos que hemos alcanzado un objetivo. La felicidad va de la mano de una sensación de satisfacción y alegría plenas. Sin embargo, hay un peligro encerrado en esta necesidad. Reside en que nos pongamos objetivos o metas difíciles de alcanzar y que quizás dependamos de otras personas para alcanzarlas. Las expectativas altas son el gran problema.

Pero, ¿Cómo puedo obtener entonces esta sensación de felicidad?

Creo que lo más importante es que definamos si lo que buscas es la felicidad o la paz interior: la resiliencia.

La felicidad está en las pequeñas cosas, momentos y encuentros en el día a día, que nos aportan la chispa, ese algo que nos llena y hace que vibremos. Es esa sensación agradable que aparece cuando hemos cumplido o hecho algo que consideramos bueno. Como puedes ver, la felicidad está muy relacionada con obtener logros externos a nosotros mismos.

En el otro extremo tenemos esa sensación de paz o resiliencia que nos aporta el equilibrio. Es un bienestar continuo, una seguridad en nosotros mismos que no perturba ningún acontecimiento externo.

En lo que a resiliencia se refiere, se puede escribir mucho pero vamos a reducirlo a que es una manera de conocerte a ti mismo y descubrir tus necesidades. Es, por así decirlo, la evidencia de que confías en tus capacidades, que sabes superar los obstáculos en la vida, que avanzas manteniendo tu sentido del humor intacto, que eres flexible ante los cambios y, en definitiva, que saber cuando tienes que pedir apoyo. Estas son solamente algunas de las características más notables de la resiliencia.

La gran diferencia entre la felicidad y la resiliencia es que esta última depende completamente de ti, de tu capacidad de gestionar aquello que estás viviendo. No depende de otras personas o circunstancias. La resiliencia te otorga la libertad de elegir. Y si confías en ti mismo y además estás en equilibrio, tienes más posibilidades de plantear objetivos realistas que sean alcanzables y que te aporten estas pequeñas joyas de felicidad.

¿Cuántas ganas tienes de vivir en paz? … Porque, ya ves…todo depende de ti y de tu esfuerzo por conocerte.

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