queja continua es una cárcel

La queja continua es una cárcel y tú eres su prisionero. ¡Libérate!

¿Qué es lo que lleva al ser humano a la queja continua? Si estás en un bucle del que crees que nunca vas a salir, toma nota.

«Es que nunca lo voy a conseguir (bajar de peso). Todo está en mi contra. Ella (su hermana) lo tiene muy fácil. Tiene una casa más grande y más tiempo. Además yo trabajo fuera de casa y, ya se sabe, la comida de cafetería. Es todo fritanga. Por si fuera poco vuelvo de trabajar y, ¿Qué crees que me apetece? Es mi recompensa…». Podría seguir durante un rato más pero te haces una idea de a qué me refiero cuando hablo de queja continua. Esa victimización constante. Un bucle que dura y dura y dura, que consume tu tiempo sin que te des cuenta porque mientras te estás quejando no estás haciendo NADA.

Siento decírtelo de esta manera tan cruda, tan directa y que te puede resultar hiriente pero si te has sentido reconocido con este monólogo que le sueltas a las personas que tienes a tu alrededor, entonces eres su prisionero. El desahogo que se supone que proporciona la queja es un desfile de excusas, de razones para no hacer cosas, de sentirse vencido antes de comenzar. Y cuanto más te quejas, más necesitas hacerlo. Notas que tu entorno se está hartando de tu actitud negativa pero no puedes parar. Este sentimiento se alimenta de sí mismo y envenena tu mente.

¿Sabías qué quejarte demasiado, incluso, puede dañar tu salud? Somos un balance entre mente y cuerpo por lo que cuando hay un desequilibrio en nuestro entendimiento, este se puede visualizar en lo físico. Al fin y al cabo, le estás diciendo a tu organismo que algo está mal, que tiene que ponerse en guardia.

Las quejas son el lenguaje de la derrota

Frank Grane, director de teatro

No está todo perdido, sin embargo. Los seres humanos somos flexibles mentalmente y podemos adaptarnos. Esa es la verdadera inteligencia humana.

Reprograma tu mente para liberarte de la queja continua

Detrás de la queja continua hay emociones muy profundas de insatisfacción, fatal de autoestima y miedo al fracaso. Los pensamientos típicos de alguien que está atrapado en la queja son…

  • ¿Para qué intentar algo?
  • Sé que no puedo mejorar pero tampoco empeorar. Controlo esta situación.
  • Todos tienen más suerte que yo. Porque es suerte. Yo estoy haciendo lo que puedo.
  • Al fin y al cabo, no puedo hacer nada por cambiar esta situación. Solo me queda desahogarme.

Error, error y error.

Estos pensamientos son profundamente incapacitantes.

¿Y si cambiaras las quejas por pensamientos positivos?

Te dirías a ti mismo…

  • ¿Por qué intentar algo? Porque ya sé que haciéndolo como hasta ahora no me sale bien. Voy a intentarlo de otra manera.
  • ¿En serio hay algo peor que mantenerte en una situación que no te satisface porque la controlas? ¿De veras la controlas?
  • ¿La vida es, entonces, cuestión de suerte? ¿No existe el esfuerzo ni nada por el estilo?
  • Entiendo que quieras desahogarte pero, ¿Realmente lo logras o te pones cada vez peor?

Si ya te has respondido puede que surjan aún más interrogantes…y ese es el punto en el que empieza el camino. ¿Caminamos juntos hacia tu meta?

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